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Un mojito al uso lleva 90 segundos. Un mojito Klandistina, 10. Un sábado lleno, eso es la diferencia entre cola y rotación.
Mocktails premium · Recién elaborados en Bélgica
Doce bases de mocktail premium, recién elaboradas en Bélgica y listas para servir en segundos. Añade un chupito del licor adecuado y la misma botella se convierte en cóctel. Una botella, dos precios, cero formación.
Lo más difícil de un buen cóctel —el equilibrio entre fruta, dulzor y acidez— ya viene en la botella. La única tarea de tu camarero es servir y decidir si entra un licor.
Sirve la base. Decora. Listo.
€X
Añade un chupito de vodka de vainilla. Decora. Listo.
€X+Y
La misma botella. Los mismos diez segundos de trabajo. Dos bebidas. Dos precios. Los hosteleros con los que hablamos lo llaman una decisión de margen, no una receta.
Un mojito al uso lleva 90 segundos. Un mojito Klandistina, 10. Un sábado lleno, eso es la diferencia entre cola y rotación.
Lo sirva tu encargada el martes o tu nueva contratación de junio el sábado, la décima copa sabe igual que la primera. Sin malos días, sin tarjetas de recetas.
Una botella reemplaza la menta, el maracuyá, la lima, los siropes y demás. Larga conservación. ¿Martes flojo? Nada acaba en la basura el miércoles.
Una sola base que sirves como mocktail al conductor y como cóctel a su acompañante. Sumas unos €3–€4 de margen por copa sin mover un dedo de más.
Cada una lista para servir como mocktail; cada una a un chupito de convertirse en cóctel.

Maracuyá, vainilla, lima.
con vodka de vainilla
Menta, lima.
con ron blanco
Fresa, menta, lima.
con ron blanco
Mango, lima, picante.
con tequila blanco + Cointreau
Arándanos, melocotón, piña.
con vodka + licor de melocotón
Violeta, frambuesa, lima.
con vodka
Violeta, frambuesa, lima.
con vodka
Gin 0,0%, albahaca, limón.
con London Dry gin
Gin 0,0%, limón, azúcar de caña.
con London Dry gin
Maracuyá, lima, cerveza de jengibre.
con ron oscuro
Guayaba, arándanos, frambuesa, limón.
con vodka
Melocotón, piña, lima, pomelo.
con ron blanco + CointreauCon la cola hasta la calle, tu fichaje de temporada sirve un mojito perfecto desde el primer día.
La misma copa en la piscina al mediodía que en la terraza a medianoche — y una versión 0,0% para cada huésped.
Tu camarero sirve el cóctel. Sin barman, €4 más por cubierto, sin formación extra.
Los habituales vuelven por "lo de siempre". Con Klandistina, "lo de siempre" sabe igual en abril que en agosto.
Un pack de bienvenida que los huéspedes sí abren. Sin licencia de alcohol, sin riesgo, venta cruzada fácil.
Klandistina es un pequeño negocio familiar: un hermano y una cuñada belgas, trabajando con mixólogos en Bélgica para elaborar cada base de mocktail desde cero — fresca, equilibrada, lista para enviar. Embotellamos en Bélgica y operamos en España porque conocemos los bares que hacen viva nuestra costa y sabemos lo que necesitan un sábado a 35 grados.
Nuestro giro del cóctel al mocktail no fue casual. La normativa española sobre importación de alcohol hacía la parte de cóctel lenta y cara. Así que nos quedamos con lo que mejor hacemos — las bases — y dejamos que cada bar añada el licor que ya tiene en la estantería. Menos papeleo para ellos. Menos papeleo para nosotros. La misma copa, en tu mano, en diez segundos.
Una copa servida en directo. Pulsa play.
Llevamos cuatro botellas, cuatro miniaturas de licor a juego y una hoja de márgenes. Pruebas, preguntas, decides. Sin presentación, sin presión.